Obviando el argumento, podemos comentar el carácter de los personajes, que, me parece, es el sostén de la película. Por un lado, nos encontramos con Esther, estricta, inflexible, líder, por otro, Jade, rebelde, confrontativa, y sin rumbo en la vida. Ambos personajes encajan, -aunque de manera problemática-, tan bien, porque Jade está en búsqueda de una madre y Esther en búsqueda de su hija. La madre de Jade se encuentra postrada en cama derivada de una depresión de orígenes desconocidos, esto despoja a Jade de toda autoridad moral a la cual respetar. Por otro lado, Esther, en su compromiso con el trabajo (que al final es egoísta, como veremos más adelante), olvida por completo frecuentar a su hija, lo cual le produce un remordimiento que trata de solventar a partir de su interacción con Jade.
Éste es la clásico arquetipo que muestra la relación mentor-discípulo, donde se trata de "domesticar" al aprendiz. Casi siempre el compromiso del maestro deriva del sentimiento de culpa derivada de una perdida. En esta relación, el maestro no ve al alumno como alumno, sino que lo ve como hijo, dándole el trato preferencial que su linaje debió merecer, pero que por una razón u otra, no fue así. En el caso de Alta Costura, me parece que esta relación se da de manera nada destacable, pero no por ello mediocre. El plot es la redención de ambos personajes: Esther hablará con su hija de nuevo y Jade abandonará a su madre demente. Me parece que la situación de Jade es ligeramente más difícil que la de Esther, pues ella simplemente decidió no frecuentar más a su hija, mientras que Jade en ningún momento decidió tener una madre enfermiza y con problemas mentales. Ese fue el motivo de su desatención para con ella, y por eso mismo se ve impulsada a entrar de lleno al mundo de la costura, donde si bien por su mismo carácter problemático y volátil, es cobijada con una nueva familia.
El proceso donde Jade encuentra su sentido a partir de aprender un nuevo oficio en realidad no tiene nada de especial. Lo que la lastima son cosas más importantes y profundas, pero que no llegan a su punto máximo dramático, elemento que si se hubiera explorado, hablaríamos de otro nivel de película. Hablo por ejemplo de su relación con su entorno. Las amenazas que sufre en realidad nunca atentaron contra sus deseos de manera seria ni la desviaron de su camino. Ni sus amigos, probablemente solo su propia madre fue el obstáculo. Pero ni eso, en realidad nunca demandó tanto de ella, porque si no la cuidaba ella, lo hacían su amiga o vecinas. Ese potencial conflicto no explota como pudo haberlo hecho. Esther tenía una adicción a los dulces y al azúcar, incluso tuvo un ataque diabético. Tampoco se ahondó al máximo en esa narrativa.
Digo que Esther es egoísta más arriba porque el hecho de que se haya implicado tanto en el mundo de la moda es porque precisamente esa fue la razón que alejó a su madre de ella, y, si no recuerdo mal, cito: "esperé que algún día, me encontraría de nuevo con ella entre las telas y los pasillos del taller". Aquí vemos una desconexión con la realidad importante. Si bien la aproximación a los padres para hablar temas complicados es difícil, no por ello, el modo de avanzar en la vida es simplemente dejándolo pasar, y esperar que una fantasía se cumpla. Esther debió de hablar con su madre, o por lo menos, no repetir ese error con su hija.
Si bien es una película redonda, es decir, que sí cumple con los mínimos de la narrativa, toda la historia se da sin ninguna complicación aparente, aunque sí con buena intensidad, elemento que logra maquillar bien la ausencia del elemento faltante. Pero al final, podríamos decir que ya lo esperábamos.
Las actuación de Lyna es buena, parece entender la rebeldía de su personaje, al cual puede dar una fuerza muy vitalicia, curiosa y hasta coqueta, pero en lo personal siento que Baye se queda a mitad de camino con el suyo, pues el despliegue emocional que pudo haber experimentado en las escenas de tensión se quedó a medias.
Alta costura es una buena película que vive el peligro de convertirse en una película del montón. Salvo el carácter de los personajes, la película pierde fuerza una vez que se descifran las claves de la narrativa. Una vez esto ocurre, la película sigue apostando por la fuerza de los personajes, pero no resulta suficiente. Recomendaría verla si se está interesado en explorar las tangentes contextuales: los bajos suburbios parisinos, el mundo de la moda y de la alta costura y sus dinámicas, etc. 7.0/10
-O
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