Archivo del blog

viernes, 27 de enero de 2023

Lo Bello

 Si me preguntan ¿qué es lo bello?, no puedo responder otra cosa que: yo no sé qué es la belleza, o lo bello en sí, pero ciertamente puedo decir qué no lo es. 

Hablar de la estética implica las visiones particulares de cada individuo, y de ahí parte una de las primeras problemáticas de este rubro filosófico: que no existirán dos ópticas de que hablen exactamente de la misma experiencia, por más puntos de vista que hayan en el mundo. ¿Qué ve el otro? ¿Cómo lo ve? 

No podemos saberlo. Sabemos de qué constan los sentimientos, pero siempre de manera general. No obstante, hay una coincidencia cuando hablamos de las emociones. Cuando decimos que estamos tristes, melancólicos, enojados, felices o desesperanzados, nadie sabe de qué modo lo estamos, pero todos comprenden, de una forma u otra, qué significa lo que decimos. Esto marca una profunda distancia entre los individuos. Y si bien hay personas que llegan a empatizar mejor con los demás, siempre ese acto se trata de una idea, entonces podemos concluir que lo que conmueve al otro es la idea del dolor ajeno. O, por otro lado, lo que anima al otro es la idea del regocijo de otro individuo. 

En ese sentido, el ejercicio estético (que es la culminación de la reflexión acerca de lo bello), es una experiencia meramente personal. Ninguna persona se percatará de nuestra propia interioridad. Entender esto es ya bastante. No obstante, esto abre la reflexión a otro punto: ¿qué buscamos en ese sentimiento? 

La respuesta a esa pregunta ha llenado libros y tratados filosóficos, se han descrito desde los procesos de la percepción hasta sus diferentes reacciones para el individuo, así como la marca que deja en el alma la experiencia estética, no sin falta de razones, pues es un tema complejo.

Casi nunca podemos explicar por qué algo nos parece bello. Cuando hablamos de algo bello, en realidad hablamos de un recuerdo y de las emociones que durante ese momento se suscitaban en nosotros. Buscamos, en esencia, momentos que nos hagan salir de la realidad como la conocemos. Ver algo que nos mueva las pasiones internas. Solo nosotros experimentamos el cómo. La estética es un ejercicio personal. Las corrientes artísticas alinean los diversos pensamientos en una reglamentación, este hecho da márgenes a partir de los cuales hablar o no, pero muchas veces los artistas son aún más grandes que esas reglas, por eso las rompen. Sin embargo, el costo de ese acto es conocer la técnica, para que, en conjunción a la sagrada creatividad, explote en un nuevo mundo nunca antes visto. 

La estética y su representación debe estar normada. Si no lo estuviera, una mirada cualquiera sería 'estética', es decir bella. Hay elementos que encontramos bellos por casualidad. Pero, si pensamos un poco más a fondo, podemos concluir que lo que encontramos bello es el significado que hay tras de ellos, eso que los hace únicos e irrepetibles, y absolutamente comunicantes. Caminar una mañana por nuestro vecindario y ver salir el sol no es solamente bello por el hecho de observar el astro naciente, sino por todo lo que significa: primeramente, una figura llamativa mucho más grande que cualquiera de nosotros. En segunda, el aviso de un abanico infinito de posibilidades esperando a acontecer, pues sabemos que en el día puede ocurrir potencialmente cualquier cosa. Tercero: el reconocimiento de nuestra pequeñez, donde se esconde un sentimiento de subyugación al futuro. Todo esto es un ejercicio mental. En el fondo, estamos complaciéndonos del producto de nuestras ideas acerca del agente externo. 

Para que ese producto haya sido alcanzado no se necesitó ninguna técnica. No por lo menos ninguna expresada fuera de nosotros. No obstante, un excelente medio para canalizar la visión es la técnica. Aquí surge otro debate, y es: ¿el artista puede nacer de la técnica? No. El ejemplo claro son las pinturas contemporáneas que ilustran con técnica hiper-realista, que no se distancian prácticamente en nada de una fotografía. En esos casos, la creatividad nunca sale a la luz, y lo que vemos son imágenes plásticas. 

La creatividad necesita aterrizar en el mundo práctico, y su mejor aliado es la técnica. Me molesta mucho la beta del arte 'conceptual', donde no se necesita técnica, visión, procedimiento, ni ninguna cualidad para expresar lo que el artista siente. Ni si quiera se si en esos casos el 'artista' siente. Ahí solo hay hambre de dinero y de forjar un renombre que está orientado en ser reconocible para comprar 'cosas' con valor inventado.

Ahora bien, el valor artístico es inventado, no obstante, reconocemos que hay algo valioso ahí. Reconocemos que la visión existe.

Detrás de toda obra artística hay una afirmación de la vida, siempre particular. Eso es lo que buscamos cuando deseamos algo bello. Las razones son desconocidas, pues 'en los gustos no hay nada escrito'. Ese juicio está más a flor de piel de lo que parece. En toda decisión que vaya más allá de la satisfacción de las necesidades básicas se encuentra el juicio estético, porque siempre tendemos hacia lo bello. Es lo preferible. Es lo que nos alegra y nos hace vivir. Queremos una familia porque brinda momentos bellos y estéticos que nunca se olvidan. Queremos leer porque nos transporta a mundos que no son reales o porque por medio de palabras podemos alcanzar a vivir (aunque sea solo por instantes), la belleza en sí misma. 

Ese juicio oscila entre los filamentos más significativos de la existencia, diciendo lo que no se puede decir, o no nos atrevemos a decir, y formas excepcionales. En el camino, nos perdemos entre penumbras sin fin o paraísos etéreos. Todo eso nos hace mejores personas, porque plantear el juicio estético es equivalente a buscar la excelencia. Ese es el único camino para alcanzarla. Ese es el único camino a seguir. 

O-  

miércoles, 25 de enero de 2023

Babylon

 Babylon, la última cinta de Demian Chazelle, no ha dejado espectador sin opinión radical. Ya sea a favor o en su contra, se ha puesto en relevancia la siguiente pregunta: ¿es Babylone una película que roza con el absurdo, con lo ególatra y extravagante? o bien, ¿es Babylone una pieza más que contribuye a la meteórica carrera de Demian Chazelle? En las siguientes líneas intentaré responder a esos cuestionamientos de manera clara y personal, como en realidad a toda naturaleza crítica respecta. 

Llega un momento en la carrera del director de cine donde siente la necesidad de demostrar su talento al máximo nivel. Ocurre en esta película para Chazzele, pues es una película ambiciosa, que pretende abarcar la esencia del cine. Así lo leí yo. Manny Torres, un sujeto don nadie asciende casi por casualidad a la cúpula más alta de la producción cinematográfica, por medio de su relación con Jack Conrad, legendario actor dentro de este universo cinematográfico. Pero en el ascenso, podemos ver los desvaríos y la cara más visceral de Hollywood de los años 30's, a partir de la transición del cine mudo al cine sonoro. 

Babylon toma como eje de desarrollo la relación de Manny, un hombre sencillo e inicialmente sin muchas ambiciones, con Nellie, actriz excelente, personalidad explosiva y fugaz, como un cometa. La tensión que Nellie tiene con Manny abarca todo el espectro posible que las emociones humanas abarcan, desde la risa, el llanto, las súplicas, los favores mal correspondidos, hasta el final de su relación que se debe a los motivos más humanos y evidentes posibles: la diferencia tan abismal de sus personalidades.  

Hablar de Babylon nos obliga a seccionar los elementos que ahí se presentan, pues, derivada de la ambición que de fondo existe en la producción de la cinta, se presentan muchas cosas en un periodo de tiempo que le queda corto, a pesar de ser objetivamente extensa con sus tres horas de duración.  

Por un lado tenemos la crítica seria a los excesos hedónicos de la industria, que puedo asegurar: siguen vigentes hoy día. Por otro lado, tenemos el conflicto de la transición de la identidad del cine, Conrad representando el exponente máximo de ese espíritu pasajero, y su trágico final ante su falta de adaptabilidad al respecto. Por otro lado, y siendo este aspecto casi un apéndice para la película, no obstante aún relevante para este comentario, se explora lo profundo de un submundo del entorno de la mafia, representándose éste en un descenso a las profundidades de los barrios de California, que recuerda al descenso al infierno, comandado, cómo no, por Tobey Maguire como James Mkay, carismático gangster. 

No obstante, nada de lo anterior es lo que Chazzele quiso transmitir esencialmente. La clave se encuentra en dos escenas: la primera es cuando Manny se encuentra a solas con Nellie en una habitación de la gigantesca fiesta con la que abre la película, y Manny le dice a Nellie: "(...) sabes, Nellie, quiero hacer algo más grande que yo, algo que trascienda", y entonces Nellie, entusiasmada, reafirma su idea. Ahí se convence Manny de sí mismo para emprender en la aventura del cine. Más adelante, un comentario de su trompetista le da el impulso necesario como para dar el salto definitivo. La segunda escena, la definitiva, se alcanza cuando Manny regresa al cine (ahora como espectador de una película) después del obligado exilio con duración de años tras el enorme desastre que tuvo con Mkay. Ahí, en la sala de cine, se da cuenta de que las cosas han cambiado, que las películas que él hizo ahora causan gracia. Las lágrimas se derraman de sus ojos, y todos los recuerdos del pasado lo asaltan, sin dejar, aparentemente, nada de él. En su cabeza se visualiza Nellie, la fugaz figura de ese espíritu indomable, aparece el buen Conrad, que siempre lo vio como un amigo. Aparecen las horas de grabación, de trabajo, podemos afirmar que hay una mezcla de nostalgia y vergüenza que lo inundan desde dentro. Pero de pronto lo entiende todo. Recuerda aquel primer momento con Nellie, y lo que le dijo: que quería trascender en algo más grande que él mismo, que quería entrar en la historia. La verdad es revelada ante sus ojos: lo logró. Entró en el cine, y sea como fuere, su trabajo está siendo recordado por todo aquel que valore el cine. Es entonces que las lágrimas se tornan más alegres y las llena un tono de júbilo: Manny lo logró, y tantos años fuera del medio lo distrajeron de poder celebrar lo que en un momento fue su aspiración máxima. 

Manny celebra en silencio y para sus adentros: al final puede descansar. Babylon pretende ser un homenaje al cine, las últimas secuencias rememoran los momentos máximos de la industria en donde, como dice el buen Conrad, el espectador vive junto a los personajes de la gran pantalla, y por unos momentos, su vida es la de los protagonistas. El objetivo final de Babylon es exponer qué es el cine, y qué gira entorno suyo: a veces el romance entre los rodajes, a veces los excesos después de una cinta exitosa, pero siempre el eje central será la grandeza de la experiencia artística que se vive dentro de las salas, donde el espectador debe de quedar maravillado ante lo que ha observado.

Babylon hace justicia a ese objetivo que se ha planteado. Las críticas la atacan de exuberante, de pretenciosa, incluso dicen que fue producto de un ejercicio de ego de Demian Chazzele que demuestra que ahora si gana dinero con sus producciones, pero me parece que todas y cada una de esas críticas no están fundamentadas sólidamente, y que pudiendo revisar su trayectoria encontramos que, en esencia, no difiere mucho la estructura medular de esta cinta de sus anteriores producciones (LaLaLand y Wiplash), es decir, sigue existiendo un espíritu, y sigue habiendo una trama e hilo argumentativo excelente que cumple con los objetivos que la misma película plantea. La exuberancia que se presume se debe al buen presupuesto invertido, y naturalmente, con más recursos, el despliegue creativo es mucho más fructífero. ¿Ejercicio del ego? no lo noto, más bien: uso técnico de más recursos para la elaboración de proyectos. ¿Pretenciosa, o más ajustada a los estándares de una ambición mayor? 

Babylon me ha parecido una de las mejores películas que he visto a la fecha, y es, en pocas palabras, una explosión de colores, de emociones y de música; habla de temas tan trascendentes como válidos en el ámbito cinematográfico, como subyacentes a la naturaleza humana: es un homenaje bien ejecutado al cine. 


O- 

lunes, 23 de enero de 2023

La Muerte

 Hablar de la muerte tiene una connotación muy poderosa: que su llegada está garantizada. Pensar en la muerte significa pensar en el final del todo: la desintegración de la vida, del cosmos, de todo lo que hemos conocido hasta el momento tal y como lo figuramos en nuestra mente, ya que es bien cierta una cosa, tenemos el hecho empírico de que cuando alguien muere la consciencia que habitaba su cuerpo desaparece, y que ese mismo cuerpo se descompone hasta convertirse en polvo (en un proceso muy macabro). 

Pero, si reflexionamos bien, lo que presenciamos siempre es la muerte ajena, a menos que sea nuestra propia muerte, de la cual no hay vuelta atrás. Aún en experiencias cercanas a la muerte, la salvación del individuo es solo una prórroga antes del punto final. 

Ante lo dicho, los individuos asumimos diferentes posturas ante la muerte, porque es verdad que el hecho de pensar en ella nos genera una ansiedad que se afronta de diferentes modos. Muchos individuos niegan (o tratan de burlar) su existencia, tanto sobre protegiéndose, como exponiéndose de más, en el fondo son dos caras de una misma moneda. Aquel paranoico que paga sumas incomprensibles de dinero anuales por un seguro médico que no usa, que está alerta de cada malestar en su cuerpo, por mínimo que sea, tanto aquel que expone su integridad en pelas físicas y deportes extremos, y actividades de alto riesgo, no se comportan tan diferente, pues obedecen al razonamiento ya mencionado de negar la muerte. Uno mediante métodos obsesivos compulsivos, otro por mera compulsión. Pero es natural. En realidad, el individuo no puede salir de ese espectro, pues o bien se encara la muerte (en los momentos previos al juicio final), o se le evade (como día a día lo hacemos). 

El periodo de tiempo en el que habitamos es la gran prórroga. El momento previo a nuestra muerte, ¡ese es todo el momento que representa nuestra vida! Si lo observamos netamente, de lo único de lo que gozamos es de tiempo y recursos (que varían dependiendo del contexto previo al individuo). Eso indica que, al final de cuentas, por adversa que sea la situación, siempre tenemos una decisión por tomar: dictaminar como consumir el tiempo que nos queda de vida. No me sorprende por qué el miedo existe, a nadie debería sorprenderle. Sócrates creía que después de la muerte había potencialmente dos opciones; o bien que todo pereciera, y que el final aconteciera como un descanso eterno, o bien que existiera un más allá parecido al cielo, donde todas las almas podrían convivir eternamente en un lugar sin tiempo. La duda eterna nos inyecta una incertidumbre doble, pues por un lado, tenemos que no sabemos con exactitud que pasará mañana, y por el otro, no sabemos qué pasará al final, después de todo. 

Vivir el día a día oscila entonces entre el misterio de las circunstancias particulares y la (a veces remota) posibilidad del fin. Volvemos al mismo punto que hace unas líneas: netamente tenemos tiempo (indefinido, pero expectamos que sea mucho), recursos, y la posibilidad de decidir qué será, en la medida de lo posible, el mañana. 

Bajo mi punto de vista, la multiplicidad de la vida tiene sentido dado el hecho de que, como individuos, y en cierto pacto implícito, como humanidad, nos hemos dado cuenta de ello. Por ello actuamos como actuamos, sea cual sea nuestro comportamiento, porque habrá un final, y queremos significar nuestra vida mediante las acciones que hacemos para nosotros mismos. Adquirir consciencia de ello, sobre todo si uno es muy chico, es decir, siendo niño, es una verdad muy dura de asimilar. No obstante, ahí es donde se bifurca por primera vez el camino de los infantes hasta llegar a lo que serán, pues la etapa de los cero a los tres años es (o debería ser) normativa para todos los pequeños humanos, pues son aún muy frágiles como para siquiera caminar o defenderse. Pero después, es por medio de la adquisición de consciencia y de esa verdad primigenia que el individuo decide qué hará con su vida y en qué la consumirá. 

Alguna vez me pregunté qué ocurriría si pretendiéramos ser inmortales. Concluí que nada tendría sentido. Eventualmente, supongo yo, todo estaría quieto, perderíamos movimiento. ¿A quién le gustaría gastar la habilidad de hacer cualquier cosa hasta más allá de la muerte? Hasta más allá del límite inimaginable alguna vez tratado de concebir por el ser humano. Las historias de amor tienen sentido porque son un hecho único, porque cada ser humano es único e irremplazable, y esos tratos que existieron en una relación, en su especificidad, se olvidan a través de los siglos a la vez que el tiempo se desvanece, y solo el susurro del viento queda como remanente de tantas acciones, y es ese mismo viento el que nos cuenta lo grande o terrible que alguna vez fue algo. Sí, las cosas terminan, pero probablemente es el ciclo el que debamos de tener en mente, y que somos parte de sus engranajes. Sí, el tiempo es limitado, pero entonces nuestro deber es evitar una vida que no valga la pena ser vivida, tal y como la hemos vivido hasta el día de hoy otra vez, ¡eternamente!, como diría Nietzsche. 

Aquella vez que me pregunté por la inmortalidad escribí un cuento en donde un científico crea una máquina que le otorga el preciado deseo de nunca morir, pero en el camino, habiendo visto todos los mundos existentes, habidos y por haber, se siente solo, y de pronto solo anhela lo que ha vivido, porque nadie más puede acompañarlo. En eso, quiere entonces esperar hasta el principio o el final de los tiempos, pero esa pregunta no tiene más sentido, pues el tiempo ha perdido sus medidas, nada puede ser medible para él. El científico se dedica, pues, a revivir una y otra vez su vida antes de ser inmortal, pues es ahí donde las cosas significaban, y donde el silencio no era su único acompañante. [Este texto podría ser próximamente publicado en este blog]. 

Así pues, la muerte es lo único seguro de la vida, la reflexión puede terminar ahí. Pero hay un cierto desdén e inconformidad al respecto, que a más de uno incomoda. ¿Cómo es posible que las cosas acaben, que no exista una recompensa por todo aquello bueno que hice en vida? ¿Cómo es posible un final? Esa es una de las preguntas que no se pueden responder, pues no configuramos el universo, ni la realidad existente. No tenemos las herramientas para hacerlo. La salida a esta pregunta tan grande es la invención de las religiones, pues generan una mitología fantástica de seres que existen en planos supra-humanos. Y como todo aquello supera nuestras capacidades físicas, aún llevadas al límite, solo queda fascinarnos por el poder de la imaginación y su famoso "y si...". Para mí es claro que después de la muerte no hay nada. Todo acaba, hasta la magia. Pero afirmar la vida es lo que nos queda, mientras ésta nos pertenezca. Signifiquemos nuestra existencia, ya que estamos aquí, y no temamos a la muerte, pues como diría Epicuro: mientras la muerte no está, yo estoy aquí, y cuando ella está, yo ya no, luego entonces es ilógico preocuparse por algo que no está aquí.  

-O

jueves, 12 de enero de 2023

La actitud filosófica

 La actitud filosófica es aquel estado mental que nos predispone a la recepción filosófica. Para describir esta posición con respecto a otras actitudes -probablemente más naturales-, voy a describir de qué consta dicha actitud, en qué se diferencia de otras actitudes, y qué es necesario para alcanzarla. Por último, qué de positivo se extrae de este estado mental. 

Bien decía Kant, el magnífico filósofo prusiano, que 'hacer filosofía no es lo mismo que filosofar'. Esta no es una pequeña diferencia. Hacer filosofía se puede entender como el acto académico de perpetuar las normativas que ahí se gestan. En la academia filosófica se mantienen ciertas pautas, donde, para bien o para mal, la filosofía que se produce atañe a ciertos cánones que le dan una forma "estándar". Esa es la razón por la cuál muchos de los 'papers' filosóficos tienen una forma prácticamente idéntica (algunos incluso diciendo esencialmente lo mismo). La academia filosófica es la responsable, en buena medida, de apartar la reflexión filosófica al estrato comunal. Para 'filosofar', es otra historia completamente. Hablaremos de ello más adelante. 

En tiempos de la Atenas de Pericles, es decir, en al siglo IV a. C., el estado griego se caracterizaba por ser una democracia relativamente funcional. Pero, sobre todo, había aspectos de la educación que funcionaban diferentes a los de hoy día. Además de la concepción de una educación más integral, y de la concepción individuo-educación-nación, donde ninguno de esos rubros era impensable exclusivamente en una función individual, la educación griega tenía la virtud de no estar normada por ningún canon tan estricto (quizá, sobre todo, hermético) como la Academia de hoy día. Y es que si bien las enseñanzas platónicas tenían un carácter doble: unas enseñanzas dedicadas al público, y otras lecciones privadas, de el ámbito público extraemos ni más ni menos que la obra completa de los diálogos platónicos. Esto no es decir poca cosa, pues siguiendo en la línea en la que Platón concebía esas enseñanzas, eran de carácter público, y públicamente se podían discutir. No había 'papers', no había sínodos que regresaran el borrador con miles de anotaciones. La filosofía en los tiempos de la antigua Grecia era más honesta. Si bien, es verdad que la filosofía en su enseñanza fue siempre un privilegio, tenía por lo menos pretensiones más universalistas que hoy día. Ello se consolida sobre todo en la época del helenismo, donde la filosofía se vuelve un ejercicio práctico. El estoicismo es la prueba más ferviente de ello, recordando sus consignas máximas podremos avalarlo: mantener el control de las emociones, cambiar las cosas que están dentro de nuestro poder, y aceptar con naturalidad las que no, y solo así, ejercer la fuerza del carácter. 

Es cierta entonces una cosa: la filosofía es útil y tiene el poder de llegar al rescate en tiempos de crisis. Podemos verlo en por lo menos dos ejemplos -de históricamente muchos-, con el ya mencionado helenismo, que trataba de dar fuerza a una decadente Grecia en proceso de permanente desintegración. Y otro, más recientemente, en los tiempos no superados aún del todo, del Covid-19. Durante los recientes tiempos la población mundial se unió, generando un halo de esperanza y compañerismo que solo las épocas de crisis generan. Si bien esto no es filosóficamente formal, ya tiene elementos filosóficos importantes. El reconocimiento del otro, la solidaridad y la ayuda mutua se respaldaban en la consigna del anhelar un mañana libre de amenazas. Lo que puedo sostener es que observamos un caso donde la humanidad completa se vio obligada a filosofar sin estar plenamente consciente de ello. 

Filosofar lo puedo definir como el acto de pensar sistemáticamente para alcanzar una conclusión que tenga sentido lógicamente hablando. Filosofar es una parte del sistema que es la filosofía, que, por así decirlo, es la conclusión del filosofar. Si el filosofar es tratar de construir mentalmente una pieza perfecta para la construcción de un pensamiento más grande, la filosofía es su resultado, y la prueba de fuego de toda filosofía es su inserción al terreno práctico. Yo soy de la idea de que la filosofía puramente teórica no tiene ni oficio ni beneficio. Incluso la filosofía Académica hermética tiene un propósito: perpetuar discusiones que no saldrán nunca de las aulas. 

Hay un problema que sustenta el hermetismo del que he hablado, y es la pobre enseñanza filosófica que nacionalmente existe. La filosofía se enseña mal, o de plano no se enseña. Esto perjudica la actitud filosófica que por naturaleza existe en los estudiantes curiosos. La actitud filosófica se constituye por un estado de recepción inicial, al cual sigue un estado de crítica o cuestionamiento a lo cual se ha recibido. Por ejemplo, cuando estamos por firmar un contrato que nos filiará a una empresa, pero queremos asegurarnos de que estamos recibiendo un trato justo, asumimos actitud filosófica  (o por lo menos, eso sería lo absolutamente recomendable) y revisamos el contrato, absorbiendo la información que ahí existe, para después cuestionarla y evaluarla, para concluir si efectivamente tomaremos las clausulas o no. 

En este acto se genera un fenómeno ya señalado por los filósofos estoicos antiguos, que se llama 'ataraxia', que es un estado en el que los prejuicios personales son silenciados, para llegar a una lectura o absorción de información plena. Después vendrá la crítica, pero primero se debe escuchar. 

No obstante, no es un estado difícil de alcanzar, porque tiene que ver sobre todo con la capacidad de poner atención al diálogo de alguien. Esta capacidad la tiene hasta el más inquieto de los seres humanos. Para cultivar la 'ataraxia' es necesario ser receptivo ante el otro. Ese hecho sería el primer paso para una universalización plausible de la filosofía [además de su correcta enseñanza]. 

Por otro lado, sería bueno que la hermética de la Academia se disolviera, o por lo menos, los programas de enseñanza de la filosofía fueran promovidos, o, incluso, ¿por qué no?, que los académicos insertos en lo más profundo de la Academia salieran y dieran clases 'magistrales' a las comunidades marginales, por amor a la filosofía, con un único objetivo en mente: tratar de enseñar no solamente filosofía, sino, también, a filosofar. Ese es un acto verdaderamente filosófico, y que hace honor al nombre de la profesión, no solamente recluirse en los pasillos de las universidades. Con ello tal vez se genere un cambio práctico. Con ello, aquellas personas que exigen cambios prácticos (y que reniegan de la filosofía), podrán ver sus efectos y notar su ayuda, su valor verdaderamente humanitario. 

O- 

lunes, 9 de enero de 2023

Acerca de los trastornos de la salud mental: entrevista a Laura González


 Laura González Rosalez padece de las siguientes condiciones mentales: sospecha de trastorno límite de la personalidad, trastorno de identidad disociativo, trastorno mixto de ansiedad y trastorno de depresión mayor. Se le ha hecho una entrevista con el objetivo de visibilizar una óptica poco conocida y normalmente estigmatizada: el trastorno mental. Con esta entrevista se pretende inducir a la población a que se hable de la salud mental de manera natural, y alentar a las personas a que se realicen los estudios correspondientes si es que se presenta algún síntoma, sin culpabilizar al paciente en cuestión por su condición. Además, se pretende dar a conocer el hecho de que la vida de la persona con los padecimientos es una vida digna y que representa batallas que las personas neurotípicas no podrían llegar a imaginar. Sin mucho más que añadir, aquí va la transcripción de la entrevista [las preguntas las he generado yo, las respuestas, naturalmente, Laura González]: 

1. ¿Podrías darnos una breve presentación de ti misma? ¿Qué podrías decir que te define más allá de tus padecimientos? 

Hola, ¿qué tal? Mi nombre es Laura González Rosalez , voy a dar una breve presentación de mi misma. Tengo 20 años. Soy estudiante de diseño y comunicación visual de la Universidad Nacional Autónoma de México, la UNAM. Actualmente vivo en México, Iztapalapa. Voy a realizar esta entrevista de mi compañero y amigo Octavio Cervantes. Siempre es un gusto colaborar con él. Lo que me define más allá de mis padecimientos es que soy una persona que como cualquier otra quiere salir adelante. Deseo poder, sino hallar una cura, o lograr un objetivo fijo, poder encontrar algo que pueda ayudarme a salir adelante, algo que pueda ayudarme a ser como cualquier persona neurotípica, algo que me pueda ayudar a ser funcional. Se que soy capaz de hacer muchas cosas, se que soy capaz de mantener el orden en ciertos aspectos de mi vida, ciertos rubros, pero, aún así, siento que hay muchos aspectos que fallan en ello. Yo quisiera poder concretarlos de cierto modo. Aún así, más allá de mis padecimientos, yo considero que puedo llegar a esa meta o a ese objetivo. Así que si esa es la primer pregunta, vamos a la segunda.   

2. ¿Cómo es un día tuyo? ¿Qué define tu vida a diferencia de una persona neurotípica? 

Es bastante difícil. A diferencia de una persona neurotípica, es difícil vivir un día a día como el mío porque a veces escucho cosas que nadie más puede escuchar, o a veces veo cosas que nadie más puede ver, o a veces siento cosas que una persona neurotípica no puede sentir. Son sensaciones que se mezclan, por ejemplo, yo soy una persona que padece epilepsia de lóbulo temporal y creo que eso olvidé mencionarlo en la presentación. Ese tipo de epilepsia produce alucinaciones, produce la sensación de que te están viendo, produce disociaciones y despersonalizaciones. Dolores de cabeza, crisis, ataques de pánico, ataques de ansiedad. A veces hay días donde simplemente no puedes encontrar la calma, ¿sabes? no puedes hallar un momento estable en todo ese lapso. No puedes encontrar la calma, no puedes, porque simplemente te puedes encontrar sentado haciendo cualquier actividad que disfrutes y de la nada comienzas a sentirte aturdido, aturdida o aturdide por algún pensamiento o sensación tuyo que sabes que no es normal que esté ahí, que sabes que no está bien. Por ejemplo, conmigo es muy común que me sienta observada. Actualmente hay una alucinación por la cual me siento acosada que se llama 'Loreley'. 'Loreley' es una sombra enorme de color negro que siempre me esta observando cuando no puedo mantener la calma, o cuando me siento terriblemente mal. Sueño con ello. Había hecho muchos dibujos de ella, pero deshice de todos ellos. Sin embargo, aún no se va del todo. Aún sigue siendo parte [no quiero decirlo de ese modo, no quiero decir que es parte de mí, pero debo de aceptar que sí] de mí. A veces, cuando me dan ataques de pánico o ataques [crisis] de ansiedad, una persona neurotípica no lo puede entender, a veces necesitan verte diagnosticada por un doctor, un psiquiatra, para que digan 'ah, si es cierto, si tiene algo', porque si no, a veces piensan que estas fingiendo o simplemente no saben que hacer. Es muy difícil ya que, como vemos, la situación en México con respecto a la psicología y psiquiatría esta un poquito por debajo de los estándares por los que debería de estar ya que es algo que casi no se valora. Siempre que escuchamos que dicen 'oye, ve al psicólogo, ve al psiquiatra', por lo general escuchamos de vuelta un 'es que no estoy loco', 'es que, ¿para qué?', 'es que solo te medican', 'me van a dar cosas que me van a hacer dormir', 'yo no me voy a tomar eso', 'yo no estoy enfermo de la cabeza'... Siempre escuchamos ese tipo de comentarios y siempre los vamos a seguir escuchando lamentablemente en nuestro país. He tomado muchos medicamentos. Algunos me han ayudado mucho, otros la verdad han sido una tortura completamente. La verdad, la medicina ha avanzado muchísimo como para decirte que estoy mucho mejor a como empecé con mis malestares. Sin embargo, a veces las cosas no van por buen camino pero es algo a lo cual me estoy acostumbrando.    

3. Antes de la entrevista nos mencionaste que entre tu diagnóstico se encuentra el trastorno de identidad disociativo. Bien, pues, ¿cómo se manifiesta específicamente en ti? ¿hay dos entidades autónomas dentro de ti? ¿se presentan como voces? ¿qué quieren, si es que eres capaz de dilucidarlo?  

Mira, no es como tal que me la hayan diagnosticado, es muy probable que la tuviese. Aún no se ha confirmado nada aún al cien porciento. Y no son dos, son siete personas o 'entidades'/personalidades, como quieras llamarlas que yo siento que se encuentran dentro de mí, y me han estado acompañando a lo largo de mi vida. Se presentan sí como voces, como un pensamiento 'a parte'. ¿Cómo explicarlo? Es como la sensación de disociación, ¿sabes? porque no sabes cuando eres una persona y después otra. Es como 'en este momento yo te puedo decir sí claro, soy Laura', pero después te puedo decir 'no me siento como Laura, me siento como Felicity, Alu, me siento como cualquiera de ellos'. Es ahí cuando dudo demasiado de mi realidad, cuando dudo de lo que está pasando, cuando dudo de si lo que estoy viviendo realmente lo estoy sintiendo yo o si lo está sintiendo otra persona. Es cuando, por lo general, llego entrar en crisis, porque no llego a soportarlo. Algo que me menciona mi psiquiatra es que si bien nadie me ha ayudado a lo largo de mi adolescencia e infancia, era eso algo que tenía que soltar. Ya no era sano que cargara con ellas, era momento de 'unificarme', de cierto modo. Disculpa... al momento de hablar de este tipo de temas tengo que mantenerme con la cabeza fría o mantenerme muy relajada o mantenerme muy serena porque si no puedo entrar en un momento de disociación, desrealización o en una crisis porque me cuesta trabajo poder hablar de ello. Si me trabo un poco al responder las preguntas, es por eso, pero todo está bien. Eso con respecto al TID, que falta que confirmen que tengo. Te puedo hablar un poco acerca de mis 'alters'. La primera se llama 'Lali'. Es una niña de diez años. Odia su nombre porque así nos llaman siempre. Ella es muy agresiva. Sabe como debe defenderse a ella misma, pero no por la forma adecuada, ¿sabes?, siempre es por medio de la violencia y por ese tipo de medios. La siguiente es 'Lue', es una persona demasiado sarcástica, tiene once o doce años. Es una persona que si bien también es agresiva, no lo es tanto como 'Lali'. Es una persona muy poco empática, mucho apega hacia las ilusiones y hacia la fantasía, se la pasa viviendo en las nubes, y le cuesta trabajo tener empatía hacia los demás. La siguiente es 'Rau', es una persona muy sumisa. Ella se preocupa por complacer a todos y dar mucho por las personas, sin importar lo que le den a cambio. La siguiente es 'Sina', ella es una persona que es una líder. Se esfuerza por ser una líder. Llora muchísimo, de hecho es como si tuviera una depresión profunda. También tiene marcas de autolesiones por todo el cuerpo. Eso hace que tenga benditas y curitas por todo el cuerpo, el rostro y las manos. La siguiente es 'Felicity'. Es muy agresiva, pero no para defenderse de los demás, sino que se esconde. Ella no habla casi con nadie. Ella se mantiene en una posición donde casi no es posible verla. No se deja presenciar. La siguiente es 'Powarosal', es una persona bastante feliz, de hecho ese nombre lo use para mi cuenta de Instagram. Es gracioso, porque cada que estoy en ese cuenta, siento que le estoy mostrando la cara de 'Powarosal' a mis seguidores o a mis amigos a través de internet, y no la persona que soy realmente. Ella es una persona bastante alegre, pero bastante tonta e ignorante. Siempre la molestan por ser feliz. La última es 'Alu'. Es una persona que protege a los demás y se encuentra siempre al margen. Antes había una que era 'Laila', que era lo que yo quería llegar a ser en su momento. El alter con el que me quería quedar y disfrutaba estar, pero simplemente desapareció y ya no supe nada de él. Esa fue la respuesta a la pregunta tres.  

4. Nos comentas también que trastorno ansioso mixto, que, en esencia, mezcla características de depresión con ansiedad. En ese sentido, ¿cómo logras sobrellevar el día a día? ¿qué significado le pondrías a la palabra 'meta'? ¿Cómo se visualizan tus objetivos dada la baja serotonina de tu cerebro? 

Sí, es muy difícil, no te voy a mentir, no es fácil. ¿Cómo explicarlo? es una mezcla de emociones negativas que a veces simplemente no te dejan ni respirar de forma literal, y de forma metafórica. Simplemente es como si cayeras en un pozo sin fin. Es como si te encontraras viviendo una vida que sabes que debería de ser mejor, que sabes que a pesar de que tal vez tengas todo y que parezca que nada te falta, sientes que el mundo se te viene abajo. A veces por un mínimo sentimiento o por un ataque de ansiedad, o uno de pánico [dato curioso: un ataque de pánico es el equivalente a lo que se sentiría un infarto]. Es muy curioso. El llevar el día a día es pesado porque es a veces no querer levantarse de la cama, pero saber que cuando no quieres levantarte de la cama es cuando más te tienes que levantar de la cama, o a veces no dormir de toda la ansiedad que sientes, porque sientes que algo malo va a pasar, pero al final de cuentas no pasa nada, y si pasa, te sientes muchísimo peor. Influye al grado de tu salud física, he llegado a vomitar de la ansiedad que he llegado a sentir. No es algo grato, es como llevar una mochila. ¿Sabes? voy a asociarlo con la pregunta dos, cuando te platique de 'Loreley', creo que si hay una personificación sobre todo en mi diagnóstico. Ella también sería como la depresión y la ansiedad que me cargo. Es ese bulto que se queda al lado de mi cama, observándome cada noche. Ha sido muy difícil porque he llegado a ni si quiera quedarme en mi casa o en mi cuarto por miedo, tengo que dormir acompañada porque me da miedo, me da ansiedad, porque me da pánico estar sola. Sobre el significado que le podría dar a la palabra meta, también es un poco complicado. No te voy a mentir, si tengo metas, una de ellas es acabar mi carrera, otra es estudiar medicina y ser una psiquiatra. La verdad son metas que espero llegar a cumplir de un modo u otro.  Si bien, mi día a día no es fácil, al menos el hecho de que tenga metas me hace sentir a mí que estoy del otro lado, ¿sabes? se que tal vez a veces sienta que me quiero morir, que tenga pensamientos suicidas, que a veces tenga el valor para autolesionarme, pero me encuentro tranquila y recuerdo que tengo metas. Siento que eso me ayuda de algún modo u otro, así que si alguien lee esto, lo mejor es que se consiga una meta rápido. Puede ser cualquiera, puede ser incluso aprender a hacer algo, aún y lo más insignificante que se te ocurra. Una de mis metas nuevas es aprender a tocar violín, y espero lograrlo. 

Es curioso, pues, a pesar de que tengo metas y planeo alcanzarlas, se me hacen muy muy lejanas, y mis objetivos son muy lejanos. Los veo casi inalcanzables. Tal vez digas, 'si, a fuerzas, lo tengo que cumplir', pero te digo, a veces la tristeza es tan grande que no tengo ni ganas de levantarme de la cama, o la ansiedad es tan grande que ni ganas tengo de hacer algo, porque siento que si hago algo voy a alterar el orden de lo que sea que vaya a pasar, y lo que vaya a pasar va a pasar de la peor forma, y mil veces peor. Esa es la forma en la que visualizo mis objetivos dada la baja cantidad de serotonina que hay en mi cerebro. Aunque, como te digo, a veces esto puede cambiar, ya que tengo no solo trastorno ansioso mixto, sino, trastorno límite de la personalidad, así que mis emociones pueden variar. También puedo encontrarme en un punto de felicidad o euforia. También puedo encontrarme feliz. Los medicamentos me han estado ayudando. He estado consumiendo estabilizadores del ánimo y  me han estado ayudando. 

5. ¿Qué mensaje podrías dar a toda la comunidad neurodivergente, en aras de empatizar con ellos, y ayudarles a mejorar? 

Bien, sería: no están solos. ¿Por qué les digo esto? tal vez suene a cliché, pero es porque en su momento yo necesité que me dijeran que no estaba sola, y que yo les creo. Y si alguien les dice que lo que ustedes ven, sienten o escuchan son solo cosas que ustedes inventan, yo también he sabido que se siente que te digan eso, yo también he sentido lo que se siente que alguien te diga 'oye, es que, vamos, tal vez te estás inventando lo que sientes, tal vez ni siquiera son alucinaciones lo que ves, tal vez ni siquiera existen las cosas que ves', pero yo si te creo, y si alguien es neurodivergente y busca una amiga y esta leyendo este blog, puede acercarse conmigo o mi compa Octa, y ahí siempre tendrán un apoyo. Sería la forma en que podremos ayudarles a mejorar, sobre todo ayudando a investigar y difundir más sobre diversas afecciones mentales y cómo se pueden tratar, obviamente no somos médicos, ¿verdad? pero se puede tratar un poco pintando, tocando música, tomando fotografías, leyendo un libro, realizando actividades. Se que no es fácil, pero al menos quiero que sepan que no están solos en esto y que yo les creo. 

6. ¿Qué le dirías a la comunidad no neurodivergente? ¿cómo poder entenderte? Porque es verdad que es una realidad diferente a la concebida como "normativa". ¿Qué deberíamos de tener en cuenta? 

Bien, les diría: por favor, créannos. Si bien le acabo de decir a la comunidad neurodivergente que yo les creo, a la comunidad no neurodivergente les diré: créannos. Créannos cuando les decimos que es lo que sentimos, cuando les decimos cómo les decimos, y de qué forma. Simplemente son enfermedades que son silenciosas y que muy difícilmente podemos comprobar en un papel. Son enfermedades que no se pueden demostrar tan fácilmente como una gripe, o como cualquier enfermedad que se pueda diagnosticar con un estudio. Son enfermedades silenciosas, y como enfermedades silenciosas que son, muchas veces piensan que estamos fingiendo, y muchas veces el infierno que se vive lo vivimos nosotros, solos, y lo callamos, y nadie más lo escucha. Nadie más lo puede percibir más que nosotros. Así que por favor créannos. Creo que eso sería todo hacia la comunidad no neurodivergente.  

Creo que sería todo. 


martes, 3 de enero de 2023

La falta de claridad filosófica como obstáculo para su difusión

Pertenezco al gremio filosófico, y por lo tanto, tengo cierto panorama con respecto a su situación inserta en el mundo actual, pues vivo la filosofía desde dentro de las aulas. Si bien me encuentro en formación, no he dejado de advertir desde hace y algún tiempo que hay algunos obstáculos para la universalización de la filosofía al día de hoy. 

Esto último se asume naturalmente como una buena idea, pero la gente fuera del gremio no entiende exactamente por qué. Puedo contestar, de buenas a primeras, que la filosofía es buena fuera de las aulas para incorporar en las mentes una dosis de pensamiento que vaya más allá de lo evidente, de modo que profundice en el concepto que se esté visualizando. Si bien la filosofía no se trata propiamente de profundizar en conceptos, pues de ese modo nada se diferenciaría de una investigación sin más, sí hay algo de aquello en el ejercicio filosófico. Y es que éste se trata de amar el conocimiento -al menos etimológicamente hablando-. No obstante, esa sentencia aún puede resultar cuando menos oscura. ¿Por qué es importante aprender filosofía y qué queremos decir con filosofía? son las interrogantes que tomaremos como antecedente a la cuestión de su difusión, pues no podemos hablar de algo que no conocemos. 

La filosofía es pensar. Pero no es simplemente pensar. Gestamos pensamientos muy a menudo del mundo y nuestro alrededor. No obstante, no siempre resultan explicativos. Si bien la filosofía no pretende ser ciencia, pretende por lo menos ser exacta y explicativa hasta que se demuestre lo contrario, solo que en vez de utilizar como material primario hechos factuales de la realidad -que también puede hacerlo, sobre todo con la ontología o metafísica, o casos éticos concretos, o en la filosofía de la ciencia-, la filosofía trabaja primordialmente con ideas. Esto nos da como resultado, concretamente, una disciplina que busca encontrar claridad conceptual a través de la investigación, proposición, discusión y discernimiento de ideas. Pero como las ideas y los casos son infinitos -así como sus interpretaciones-, la filosofía es una disciplina permanentemente viva. No obstante, dado a que su movimiento es principalmente teórico, este movimiento no es percibido de manera inmediata. Para platicar de filosofía hace falta tomarse su tiempo y organizar la mente. Son algunos requisitos que son menos visuales. Las grandes obras de la ingeniería son visibles, pero los grandes sistemas filosóficos no, siempre las imaginamos (aún así, tienen sentido). 

Pero lo anterior dicho puede solo complicar las cosas ante cierta perspectiva -sobre todo, me he dado cuenta, a las personas que son menos imaginativas y más factuales, como rasgos de su personalidad y cognición-, pues, o bien necesitan palpar lo que conocen, o bien necesitan ver los resultados prácticos de inmediato. A ello se le suma un problema más (que es culpa del gremio): la poca claridad filosófica. Este hecho no se observa en toda obra. No obstante, puedo referir por lo menos dos ejemplos claros, en los cuales el gremio me puede respaldar, y son Hegel y Heidegger. Estos dos autores nos dan un quebradero de cabeza real a los estudiantes. Muchas veces me he preguntado, sobre todo con Heidegger, hasta donde es un vicio el análisis, cuando las cosas simplemente ya están claras. Pero esa es arena de otro costal. 

El problema está ahí, los textos filosóficos son a los ojos de los que están fuera del gremio, siempre crípticos. ¿Qué podemos decir los estudiantes de filosofía ante esa realidad? 

Tengo dos respuestas posibles: 

1. Para evitar la huida del interesado a la filosofía que se ha topado con un libro o texto filosófico que le ha espantado la curiosidad, tengo como sugerencia un remedio práctico: leer a Platón. No obstante, no cualquier cosa de Platón, tengo una cronología específica, que espero sirva. Esta cronología aborda problemas centrales y muy vivos hoy en día, si se les sabe encontrar entre los contextos correctos. Sugiero leer el diálogo de "Apología". Ese es el primer texto que se le adjudica a Platón, en donde presenta una defensa ante el tribunal, al haber sido acusado de impiedad y otros delitos. Aquí se abordan cuestiones que atañen a la naturaleza de los argumentos, y esto es de manera clara, sobre todo por la claridad de su escritura. Platón escribió casi como se escribe un cuento. Así, la prosa no es engorrosa ni atosigante. Una vez leído ese texto, sugiero seguir con Critón, que profundiza lo mismo que "Apología", pues reafirma los ideales socráticos. Después sugiero Fedro, que ahonda en elementos cruciales acerca del enamoramiento y el por qué deseamos tan fervientemente al respecto. Una vez leídos esos tres diálogos, se puede seguir con todos los de juventud que son los más cortos y aporéticos, es decir, que no concluyen en algo en concreto. Y si aún estás interesado en leer más, lee poco a poco "República", que habla de la justicia. De esos diálogos se pueden extraer muchos puntos para futuras conexiones, y todo el gremio filosófico siempre está hablando de Platón en alguna medida.  

2. Anotar las dudas centrales que se tengan, y que se crea necesario acudir a un filósofo para resolverlas. Si bien los filósofos no somos psicólogos, pues no te podemos asesorar acerca de cuál es tu propósito particular en la vida, podemos sí darte algunas pautas universales. La filosofía es una suerte de panacea, pero no el antídoto ante la melancolía o la falta de sentido. Al contrario, la filosofía podría solo agravar esos pensamientos. Se debe entender que la filosofía es una profesión que atañe a los atascados. Eso es verdad. Si bien encontramos respuestas, encontramos en el camino muchas más preguntas, en el fondo, nos gusta pensar, y, por qué no, darle vueltas a un concepto a veces ya claro. Por ello tiene sentido lo de las preguntas. Porque, si tienes claro el tipo de respuestas que buscas, puedes decidir si la filosofía te puede ayudar a responderlas o no. Y si decides que la filosofía es la disciplina indicada para resolverlas, tienes que tener bien en cuenta que es un viaje largo, donde tu decides donde termina la respuesta a tu pregunta, pero por cada puerta cerrada hay dos abiertas aquí. Con ello en cuenta, acércate, si te es posible, a estudiantes de filosofía que te puedan resolver las dudas. Digo estudiantes antes que maestros pues, al estar aún en formación, se prestarán más al debate y conversación a contraposición del docente que puede resultar impositivo en sus respuestas. Si no te es posible acercarte a un estudiante de filosofía para responder tus dudas, es momento de construir tus propias respuestas. Para esto, sugiero que converses con las personas que te rodean acerca de las preguntas que te has hecho. Probablemente sean preguntas grandes, como "¿el alma es mortal o inmortal?" Probablemente muchos darán una respuesta corta o reduccionista, pero si recuerdas las diferentes respuestas y las diferentes vías del cómo la persona ha llegado a tal respuesta, puedes realizar un análisis, hacerle más preguntas a esas respuestas, y finalmente preguntar cómo pudo fundamentarla. El requisito mínimo es conversar, o por lo menos tener un intercambio de ideas. Es el mínimo indispensable. Sin ello, no hay filosofía. Más adelante, si tienes suerte, podrás cotejar esa respuesta con respuestas filosóficamente estrictas. Es probable que veas similitudes, solo que no haya formalización. Esto quiere decir que las ideas están ahí, pero probablemente dispersas y fundamentadas únicamente en el juicio personal. Contenido en redes sociales te puede servir, y tengo algunas cuentas que facilitan mucho el primer acercamiento (cuentas en Instagram): @diogeneslaerciofilos, @cafeidos_, @marte19_filosofia 

Estas dos vías son solo un comienzo. Con ello tendrás un conocimiento filosófico que te permitirá pensar más allá, y darte cuenta de huecos argumentales o insuficiencias en las justificaciones del día a día. La claridad filosófica es esencial para su primer acercamiento, y podrá salvar nuestra reputación, eliminando el dogma que indica que lo que decimos, muchas veces, es pura charlatonería. 

"Oh, vosotros que entrais, abandonad toda esperanza.", Dante Alighieri, La Divina Comedia.   

-O