La posición complicada y a la que más cuestionamientos se somete es la mía, no la común. Se entienden posiciones ideológicas y que tengan que ver con un carácter vital que tiendan a la homeóstasis y se habla poco de las ambiciones.
Pero para empezar, ¿qué entiendo por todo lo que digo? ¿qué es la homeostasis? ¿por qué se dice que tengo ambición?
Se entiende que el ciudadano aspire a trabajar, por ejemplo, en un trabajo de oficina. Se entiende que busque un oficio y que, a grandes rasgos, 'ganarse la vida' implica trabajo y sacrificio. Sacrificio de tiempo, de los deseos genuinos de auto-realización, de identidad. Es prácticamente un tabú y un suicidio ideológico cuestionar estos supuestos. Es poco entendido a nivel general que no le interese a uno el fútbol, ni los chismes de los famosos o que no se entienda la veta burocrática que encarna al sistema. Hay una profunda adoración por la maquinación de dinero, mismo que ha de conducirse, según el ciudadano común y cuando hay varo, en el gasto hedónico y autorreferencial.
No se entiende la producción ideológica (¿qué es eso, el cerebro se usa para algo además de coordinar los músculos?; ¿para algo más que decidir cómo chingarse al otro?) No se entiende que los objetos sensibles y su satisfacción es perecedera (¿no es acaso todo lo que tenemos? ¿no es acaso para lo que nos debemos volcar?) No se entiende la virtud (¿qué chingados es el alma?)
En general, el potencial intelectual no se entiende y se tiende a despreciar. También, al menos desde cierta retórica, todo lo institucional y lo académico. Dando concesión a ese último punto, lo que me respecta es hablar de la aspiración de un individuo normal en la sociedad, y por qué me parece tan de otro planeta esa aspiración, y por qué si queremos mejorar a nivel social nos debe de importar mínimamente este aspecto.
¿Pedí nacer en la alcurnia en la que nací y haberme sometido al entorno al que me sometí?
Por supuesto que no.
¿Lo pidió el mexicano de a pie?
Entiendo que por eso no se puede exigir que todo sencillamente cambie. Que todo sea mágicamente más sencillo. Que al individuo no le pase un camión encima llamado cansancio, explotación laboral, sacar para el gasto.
Yo no le pido a él que pueda hacer algo diferente a lo que ya hace. Yo te lo pido a ti, que sí puedes hacer algo.
O a alguien como yo, que tuvo una educación óptima.
Cuando nos preguntamos, desde esta posición ¿qué quiero ser? nunca se ve implicado o de por medio el qué puedo ser. Porque de que se puede, se puede todo. Al menos, potencialmente. Y en ese sentido, hay una labor moral. Si he preferido filosofía es porque no solo me fascina, sino que a nivel social sí tiene un impacto. Esto ha sido históricamente cierto desde tiempos de Sócrates.
Es mucho pedir, probablemente, esperar de alguien con educación óptima una labor humanística. Esto último si fue sarcasmo.
Pero ahora sí voy a atreverme a exigirle algo a la sociedad: que esté educada. Porque la sociedad siempre me pide comprensión y respeto a cultos cuya historia ha estado enraizada con la pederastia y ni si quiera ellos mismos conocen la veta específica de la cuál son creyentes. Ellos me exigen no hablar de política, religión ni cosas controversiales en la sobremesa. Ellos me piden 'tener un trabajo de verdad' y abandonar las letras y los libros.
Yo, en cambio, a ellos les pido tomar un libro. Que se autoimpongan la misión de informarse. Porque ¿saben qué pasa? la razón por la cuál México sigue sumida en la miseria comienza con la miseria ideológica. Con el dogmatismo institucionalizado y condensado en el culto a la burocracia. He visto a incluso las mentes más brillantes de mi generación sucumbir ante el sistema, no apostando por sus verdaderas aptitudes y sometiéndose al mismo, siendo anarquistas de clóset.
Ha sido bendecido con el claseamiento que mi posición socioeconómica me provee, y por lo mismo pude elegir. Pero no es sólo leyenda negra lo que decidió la voluntad de un padre que no teniendo nada apostó por la cultura a mi edad, y salió victorioso. ¿Así que si el pudo todos también?
Aunque no sea exactamente así, lo que yo pediría explicar es más bien, ¿por qué él si pudo y otros no?
¿Por qué incluso en la desestructuración absoluta pudo emerger la ley y el aprecio natural por lo que vale en verdad? ¿por qué si sus condiciones fueron infernales, malas condiciones no perpetúan esa clase de éxito?
Me resulta que, en el fondo, es una cuestión de valores y afinidad casi natural. No es precisamente natural. Pero casi, porque alguna tendencia innata debe de existir hacia el cuestionamiento de los moldes y cánones prestablecidos. No es normal al menos en términos de seguridad ideológica, escapar a lo que socialmente te va a tratar bien, o te hará pensar bien.
Pero si queremos que 'México ya no esté como esté' nos tiene que causar repulsión cosas como Televisa y su producción: telenovelas, programas, el culto al fútbol. Para empezar. Quitarle el circo al pueblo.
Pero, por supuesto ¡cómo!, ¡el trabajador está cansado!, ¡déjalo disfrutar! Déjalo someterse a su Soma.
Está bien. No vengo a evengelizar. Pero sí a poner el dedo en la llaga. Si el gobierno no nos educa, entonces el pueblo se debe de educar. Debemos cuestionar desde los fundamentos el por qué las cosas son como son, y generar una estructura funcional y justa para todos. Para el pensamiento y lo que deriva de él (Todo).
Y mi ambición nace de querer ser mejor a partir de lo que pienso y no lo que poseo materialmente. Reside en aceptar que lo perecedero es de esa condición. Que el hedonismo se vacía tan rápido como un barril sin fondo.
Mi ambición se orienta a trabajar de lo inteligible para el ciudadano domesticado. Ya no me importa hacerlos despertar. Me importa hacer la diferencia desde mí mismo y desde quien le llegue mi palabra.