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jueves, 30 de enero de 2025

Do you think this feeling could last forever?

 

Hace unos cuantos eones nos conocimos,

en ese entonces, virábamos entre 

la oscuridad sideral: oro y cobre, 

neón y silencio, amanecíamos 


entre esos colores, reventando el rayo, 

a la furia primigenia, danzando 

entre nebulosas, y de soslayo

piedras cósmicas, nos iban erosionando 


¿Cómo vas a decir que no te acuerdas? 

que el tiempo te robó los recuerdos, 

que ya no sabes caminar sobre estrellas, 

que tus pies solo pisan hombres muertos,


si entre planetas nos escondíamos, 

si incluso inventamos la palabra, 

si entre el caos me dijiste: tu labra

el castillo eterno en el que habitamos.  



martes, 21 de enero de 2025

Acerca de La Tregua de Mario Benedetti

Este es un comentario acerca del libro, no pretendo hacerlo académico o formal. Es simplemente una impresión. Hablaré con spoilers. Advertidos están. 


La verosimilitud en los relatos es un rasgo que llama mi atención a la hora de leer. Quizás obsesivamente. Yo no sé si por la edad o falta de experiencia u otro motivo igual de pertinente, La Tregua de Mario Benedetti me pareció una historia inverosímil. No obstante, grandiosa. Comienzo con esto porque esta tensión se mantuvo en mi mente durante toda la lectura. ¿Cómo podría una joven con pleno uso de sus facultades y una vida por delante enamorarse de un cincuentón como lo es Santomé? Ojo. Santomé no era ningún Don nadie. Pero tampoco era grandioso ni virtuoso. Probablemente su mejor cualidad era la agudeza de su pensamiento, lástima que solamente un diario y Avellaneda pudieron conocer sus ideas a profundidad. 

El caso es ese. Que me resulta un tanto incoherente el planteamiento nuclear: el romance entre nuestros protagonistas, al menos en su núcleo fundamentalmente lógico. Puedo entender por qué alguien como Santomé pudiera estar enamorado de alguien como Avellaneda, pero no el caso contrario. ¿Sería la seguridad que proyectaba Santomé la que envolvió a Avellaneda? Pero ella se quedó por algo mucho más grande que eso. Debo decir, de paso, que Avellaneda me pareció en más de un aspecto un personaje plano. Calza en el arquetipo de mujer codependiente. Incluso Isabel, la esposa muerta de Santomé, me pareció profundamente más interesante que Avellaneda, y eso que lo único que podemos leer de primera mano de Isabel (y eso relativamente hablando) es una transcripción que hace Santomé de una de sus cartas que intercambiaron en correspondencia cuando ella se encontraba de viaje, entonces ella le escribía cuanto lo extrañaba. 

En contraste, el punto fuerte de la novela son las reflexiones que se plantean en torno a las relaciones románticas, y cómo permean en la vida del protagonista, por supuesto dando pie a la extrapolación más allá de las meras letras del libro. El vínculo entre Santomé e Isabel se basaba, él lo dice, en el sexo, una base muy diferente a la que une a nuestro protagonista y Avellaneda. La pregunta es: ¿es el sexo una vinculación lo suficientemente fuerte como para hacer que una relación humana llegue a trascender? ¿por cuánto tiempo? Santomé pronosticó una posible ruptura con Isabel en el caso en el que no hubiera muerto. La cuestión es que no conversaban. Hablaban, pero no intercambiaban ideas ni perspectivas vitales. Si bien todo aquello que no pudo conseguir con Isabel, lo consiguió con Avellaneda, a mis ojos eso no la hace un personaje interesante necesariamente. Debo permanecer insistiendo en ese punto. Será acaso porque todo lo que sabemos de ella lo recibimos desde la perspectiva de Santomé, y naturalmente la perspectiva para con ella se encuentra endulzada. Mi punto no es que no comprenda la vinculación, ni el por qué Santomé formula una doble vida para estar con Avellaneda, mi punto es que si Avellaneda resulta ser un personaje tan complejo e interesante, habría estado bien conocer y saber más del mismo. No diré que apenas y sabemos de él, pero quizá me habría parecido interesante saber de ella por medio de una nota o un diario, como de hecho se presenta el libro. Pero sería exigir un cambio de formato importante, así que me limitaré a comentar acerca de lo que efectivamente hay. 

A pesar de ello, el libro me conmovió. El final es bastante pobre a nivel argumentativo, y aún así me conmovió. Me voy dando cuenta de que es a mis ojos un libro desigual y con 'picos' a la hora de evaluarlo, es decir: con partes muy luminosas y muy oscuras, que contrastan entre sí. La muerte de Avellaneda fue tan repentina e inexplicable como lo puede ser un viraje inmediato en la suerte de uno mismo, si es que podemos creer legítimamente en la suerte. Eso no me gustó porque es un 'diavolo ex-machina'. A pesar de ello (del mismo problema de coherencia interna) la perspectiva de Santomé captura a la perfección el sentido de pérdida de la única mujer que ha amado de verdad. Esto es ya muy conocido: pero el título hace alusión a la tregua que la vida le da de su perpetua oscuridad (otra vez uso palabras de Santomé). 

Las subtramas me parecen bien manejadas y dan aunque sea un panorama general del Uruguay de los 50's. Me llama la atención el rechazo que Santomé internaliza a cada uno de sus hijos, entendiendo que tuvo que hacer el labor de madre y padre a la vez. Quizá sus hijos percibieron ante todo esa indiferencia y su falta natural de expresividad, y por eso pronto se desvincularon de él. Es uno de los pilares silenciosos que pudieron dar pie a su aventura con Avellaneda, pues si se hubiera interesado en de verdad ser un padre más presente e involucrado directamente con ellos, esta historia no existiría. Esta historia existe porque Santomé sufre de vacío espiritual y sensación de perdida crónica, y Avellaneda, bueno... supongo que porque la trama lo requiere y tuvo la convicción de dejarlo todo por Santomé, su misterioso e interesante Jefe de oficina. 


8.5/10