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miércoles, 25 de enero de 2023

Babylon

 Babylon, la última cinta de Demian Chazelle, no ha dejado espectador sin opinión radical. Ya sea a favor o en su contra, se ha puesto en relevancia la siguiente pregunta: ¿es Babylone una película que roza con el absurdo, con lo ególatra y extravagante? o bien, ¿es Babylone una pieza más que contribuye a la meteórica carrera de Demian Chazelle? En las siguientes líneas intentaré responder a esos cuestionamientos de manera clara y personal, como en realidad a toda naturaleza crítica respecta. 

Llega un momento en la carrera del director de cine donde siente la necesidad de demostrar su talento al máximo nivel. Ocurre en esta película para Chazzele, pues es una película ambiciosa, que pretende abarcar la esencia del cine. Así lo leí yo. Manny Torres, un sujeto don nadie asciende casi por casualidad a la cúpula más alta de la producción cinematográfica, por medio de su relación con Jack Conrad, legendario actor dentro de este universo cinematográfico. Pero en el ascenso, podemos ver los desvaríos y la cara más visceral de Hollywood de los años 30's, a partir de la transición del cine mudo al cine sonoro. 

Babylon toma como eje de desarrollo la relación de Manny, un hombre sencillo e inicialmente sin muchas ambiciones, con Nellie, actriz excelente, personalidad explosiva y fugaz, como un cometa. La tensión que Nellie tiene con Manny abarca todo el espectro posible que las emociones humanas abarcan, desde la risa, el llanto, las súplicas, los favores mal correspondidos, hasta el final de su relación que se debe a los motivos más humanos y evidentes posibles: la diferencia tan abismal de sus personalidades.  

Hablar de Babylon nos obliga a seccionar los elementos que ahí se presentan, pues, derivada de la ambición que de fondo existe en la producción de la cinta, se presentan muchas cosas en un periodo de tiempo que le queda corto, a pesar de ser objetivamente extensa con sus tres horas de duración.  

Por un lado tenemos la crítica seria a los excesos hedónicos de la industria, que puedo asegurar: siguen vigentes hoy día. Por otro lado, tenemos el conflicto de la transición de la identidad del cine, Conrad representando el exponente máximo de ese espíritu pasajero, y su trágico final ante su falta de adaptabilidad al respecto. Por otro lado, y siendo este aspecto casi un apéndice para la película, no obstante aún relevante para este comentario, se explora lo profundo de un submundo del entorno de la mafia, representándose éste en un descenso a las profundidades de los barrios de California, que recuerda al descenso al infierno, comandado, cómo no, por Tobey Maguire como James Mkay, carismático gangster. 

No obstante, nada de lo anterior es lo que Chazzele quiso transmitir esencialmente. La clave se encuentra en dos escenas: la primera es cuando Manny se encuentra a solas con Nellie en una habitación de la gigantesca fiesta con la que abre la película, y Manny le dice a Nellie: "(...) sabes, Nellie, quiero hacer algo más grande que yo, algo que trascienda", y entonces Nellie, entusiasmada, reafirma su idea. Ahí se convence Manny de sí mismo para emprender en la aventura del cine. Más adelante, un comentario de su trompetista le da el impulso necesario como para dar el salto definitivo. La segunda escena, la definitiva, se alcanza cuando Manny regresa al cine (ahora como espectador de una película) después del obligado exilio con duración de años tras el enorme desastre que tuvo con Mkay. Ahí, en la sala de cine, se da cuenta de que las cosas han cambiado, que las películas que él hizo ahora causan gracia. Las lágrimas se derraman de sus ojos, y todos los recuerdos del pasado lo asaltan, sin dejar, aparentemente, nada de él. En su cabeza se visualiza Nellie, la fugaz figura de ese espíritu indomable, aparece el buen Conrad, que siempre lo vio como un amigo. Aparecen las horas de grabación, de trabajo, podemos afirmar que hay una mezcla de nostalgia y vergüenza que lo inundan desde dentro. Pero de pronto lo entiende todo. Recuerda aquel primer momento con Nellie, y lo que le dijo: que quería trascender en algo más grande que él mismo, que quería entrar en la historia. La verdad es revelada ante sus ojos: lo logró. Entró en el cine, y sea como fuere, su trabajo está siendo recordado por todo aquel que valore el cine. Es entonces que las lágrimas se tornan más alegres y las llena un tono de júbilo: Manny lo logró, y tantos años fuera del medio lo distrajeron de poder celebrar lo que en un momento fue su aspiración máxima. 

Manny celebra en silencio y para sus adentros: al final puede descansar. Babylon pretende ser un homenaje al cine, las últimas secuencias rememoran los momentos máximos de la industria en donde, como dice el buen Conrad, el espectador vive junto a los personajes de la gran pantalla, y por unos momentos, su vida es la de los protagonistas. El objetivo final de Babylon es exponer qué es el cine, y qué gira entorno suyo: a veces el romance entre los rodajes, a veces los excesos después de una cinta exitosa, pero siempre el eje central será la grandeza de la experiencia artística que se vive dentro de las salas, donde el espectador debe de quedar maravillado ante lo que ha observado.

Babylon hace justicia a ese objetivo que se ha planteado. Las críticas la atacan de exuberante, de pretenciosa, incluso dicen que fue producto de un ejercicio de ego de Demian Chazzele que demuestra que ahora si gana dinero con sus producciones, pero me parece que todas y cada una de esas críticas no están fundamentadas sólidamente, y que pudiendo revisar su trayectoria encontramos que, en esencia, no difiere mucho la estructura medular de esta cinta de sus anteriores producciones (LaLaLand y Wiplash), es decir, sigue existiendo un espíritu, y sigue habiendo una trama e hilo argumentativo excelente que cumple con los objetivos que la misma película plantea. La exuberancia que se presume se debe al buen presupuesto invertido, y naturalmente, con más recursos, el despliegue creativo es mucho más fructífero. ¿Ejercicio del ego? no lo noto, más bien: uso técnico de más recursos para la elaboración de proyectos. ¿Pretenciosa, o más ajustada a los estándares de una ambición mayor? 

Babylon me ha parecido una de las mejores películas que he visto a la fecha, y es, en pocas palabras, una explosión de colores, de emociones y de música; habla de temas tan trascendentes como válidos en el ámbito cinematográfico, como subyacentes a la naturaleza humana: es un homenaje bien ejecutado al cine. 


O- 

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