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lunes, 1 de septiembre de 2025

¿Aún existen espíritus virtuosos?

 De los virtuosos, el más laxo. De los laxos, el más disciplinado. Eso creo que soy, ¿pero realmente soy virtuoso? No tengo idea, principalmente porque no me considero específicamente una buena persona, pero tampoco una mala. Ambas son palabras cargadas no solo de significado, sino de una prueba a quien las encarne. El bondadoso debería, idealmente, tender hacia la ejecución de actos desinteresados, altruistas y, en una palabra, ver por el bien del prójimo sin esperar reconocimiento. El malvado, por otro lado, disfrutaría de dañar al otro. Yo lo podría denominar como alguien que tenga conductas antisociales, entendidas aquellas como las que dañan directamente el orden social y por ende suponen un obstáculo directo para la armonía que como sociedad deberíamos propagar. No soy bueno porque la bondad no nace de mi, al menos no naturalmente. No soy naturalmente compasivo, mas no por ello no entiendo de compasión. En muchas ocasiones, simplemente paso de circunstancias que no me incumben. Tampoco soy malo porque por lo general no disfruto ni invierto demasiados recursos en dañar a nadie, y casi siempre que la ira me consume y pienso en dañar al otro se debe a circunstancias muy puntuales que han incidido en mi ánimo, mas no busco propagar ninguna cantidad de odio que exista en mi "de a gratis". Si lo planteo así, podría suponer que me muevo en el justo medio entre la bondad y la maldad, pero no quiero juzgar aristotélicamente mi moral aún. 

A pesar de mis falencias, me he considerado especial. El adjetivo que mejor me definiría, según mi percepción de mi, es: "formal". ¿Qué es la forma? lo delimitado por un perímetro, bien definido. Considero que en mi existencia he sabido trazar perímetros de situaciones, circunstancias e ideales que me han permitido vivir adecuadamente. Lo que pasa es que siempre se me ha hecho más fácil vivir teniendo las cosas bajo control. Pasa también, que casi por definición, ello implica que creo en cosas. En una suerte de teleología para mis acciones. Es curioso porque se me ha dicho que por mi actuar sería un excelente cristiano, pero yo no creo en ninguna patraña judío cristiana. La disciplina es importante, eso he aprendido. Por lo tanto, ¿la virtud también lo es? eso me gustaría decir, pero me parece inexacto qué es lo que quiere decir esa pregunta. No podría decir que no diferencio entre el bien y el mal, pero podría decir que pocos han tratado de actuar bajo la premisa del bien absoluto. Mi entorno directo e indirecto se rige bajo premisas morales realmente laxas o apegadas a la normativa de una institución/corporación más grandes que ellos. Me sorprende la baja cantidad de individuos que realmente 'crean' su moral. También, cómo no, me decepciono de lo poco virtuosa que en general resulta la moral creada por los pocos que he conocido y que la han creado. Al menos el estudiante promedio de la FFyL es bastante poco virtuoso, eso he reconocido. No despotricaré ante ellos o sus profesores, no es mi objetivo ahora. Pero quiero señalar que entre ambos noto pocos individuos que cuiden del bien más preciado que poseen: su propia alma. No con esto quisiera decir que la vida de académico diga ya algo negativo del tipo de persona que aspire o viva como tal, pero me gustaría sí condenar a aquellos cuya personalidad parece basarse enteramente en ser académicos. Me parece soso y hasta hostil. Pero lo que realmente quiero decir es que pocas personas se preocupan de aquello cuyas almas puedan consumir, y hacia donde los llevará tal consumo. 

¿Y por qué dije que soy especial? ¿Qué me diferencia -supuestamente- de las demás personas? 

Que yo sí me he interesado en agrandar mi alma. Sin embargo, entiendo perfectamente que no puedo considerarme virtuoso, porque para ello sí debería ser bondadoso, y esto no es algo que se pueda resolver o cambiar fácilmente como podría decidir si mañana desayunar huevo revuelto o pasado mañana molletes. O algo parecido, porque no me interesa a nivel nuclear la bondad. El trato es simple, tu eres bueno conmigo, yo soy bueno contigo, y viceversa. ¿Por qué tendría que ser de otro modo? ¿Acaso debería ser yo primero malo con las personas primero y esperar en esa medida respuesta? suena igual de absurdo para mí que primero ser bueno con las personas. ¿Me explico? 

Es por ese desinterés generalizado que no puedo considerarme tan único. Creo que hago cosas que los demás no hacen, pero tampoco creo estar en ningún tipo de élite. Me pesaba más antes. Esta realización fue emergiendo tras una serie de pasos que fueron poco a poco desmoronando forzosamente a mi ego, ya bastante grande, como es notorio. Pues, si soy formal y si sé trazar formas, figuras e ideales, puedo apegarme a cualquier normativa generada, pero no tiene por qué ser necesariamente buena o mala. Puede ser mía. Y eso es lo que creo haber aprendido en tiempos muy recientes. Que puedo crear una moral para mí. Sin embargo, eso me genera muchas dudas que a continuación expondré. 

Si dentro del margen de lo legal puedo crear reglas para mí, ¿de qué sirvió toda la restricción que supuestamente abonaba a mi gran moral? ¿Me estaba perdiendo de una vida más 'normal'? ¿Me perdí de algo no habiendo ido a grifos en preparatoria?, ¿perdí realmente alguna oportunidad valiosa en refugiarme en mi dolor en el mismo periodo de mi vida?, ¿perdí algo elemental en tratar de ser cuidadoso para con mis vinculaciones afectivas en todo ese tiempo, y aún ahora? 

Porque si siempre pude funcionar "como quisiese" y si siempre pude haberme delimitado bajo egoísmos funcionales, ¿entonces dónde queda la moral superior, si al final no es otra, si al final no es más inventada que la mía o la del ruin? ¿en dónde radica lo que hace que un alma sea grande y admirable? ¿en su simpleza? hombre, yo también puedo simplemente desear alimentarme con media hoja de césped y una gota de agua de rocío por miles de años, pero eso no es realmente lo que admiramos de alguien virtuoso. ¿Radica en lo heroico que pueda ser? pero al final si alguien siempre salva a los demás, o bien esperará admiración y aprobación a cambio o bien no podrá salvarse a sí mismo. ¿Radica en la contención que pueda uno tener con respecto a sus impulsos primarios? pero al final todos tenemos que comer y beber con algún mínimo de disfrute, y liberar tensión sexual de uno u otro modo (aunque sea dormidos). Todas las anteriores parecían ser modos de vida que se asocian claramente con una vida virtuosa, pero encuentro mal en cada una de ellas, ya sea en mayor o menor medida. Ya sea en una micro o macro escala. 

Entonces, es extraño, se siente como si en verdad el modo de vida que he articulado para mi fue obra de un impulso ciego, que sólo procuraba mi supervivencia de alguna u otra manera. No quiero decir con esto que el bien y el mal se disuelven y que viva la vida, a vivir el libertinaje, no, antes bien, quisiera en verdad afirmar todo lo contrario. Pero el énfasis específico que hice durante tantos años en facultades y cualidades propias que me hacían poseedor de algo diferente al resto parece ahora insulso y hasta pedante. Es cierto también lo que en algún rincón de la academia me dijeron: si tu no ves los avances, nadie los va a ver. Supongo que se extrapola a: si tu no ves tus virtudes, entonces nadie más las va a ver. Creo que sí. Pero también, ¿qué sentido tiene pretender ser útil en la medida que formal si a realmente nadie le interesa cómo puedas predicar una buena vida? Por supuesto que en alguna medida es un acto social ser un individuo virtuoso. Yo estoy en una antesala. Pero, ¿seguir cuánto tiene sentido? ¿Qué respalda que haga el bien por el bien y evitar el mal? ¿Qué respalda -más allá de un inagotable gusto personal- que cultive mi alma? si no soy capaz de iluminar otros caminos y la supuesta luz que poseo se queda para mí, qué decepción, qué mundo, y yo no voy a hablarle a quien no quiera escuchar. No necesariamente ser iluminado, esa pretensión es muy grande. Pero, por lo menos sacudir una cabeza. O que por lo menos alguien te diga: buen trabajo, reconozco tu esfuerzo en no quebrarte, estudiar, no corromperte por las sustancias que rodean a tus compañeros de escuela, que bien que has progresado en tus marcas de gimnasio, que bueno que llegas todos los días a dormir a casa y en buen estado, que bueno que me ayudas recogiendo y haciendo mandados, que bueno que no te has ablandado y has tratado de hacer algo útil incluso con tus tiempos libres, que bueno que vas a trabajar con tu tío, que bueno que en general tratas de alimentarte bien, que bueno que acabaste en tiempo y forma tu carrera cuando otros se tardan 6 años o más, que bueno que aunque tienes tu privilegio aún tienes sueños y ambiciones, y no te has dejado caer en los laureles de los libros o los pasatiempos, que bueno que eres tu, no en separado, porque yo no soy mi éxito de la escuela o mi buena marca en el gimnasio o mis lecturas, soy el que se ha cargado todo eso sobre la espalda y aún así tiene tiempo para los demás, soy aunque no lo parezca, el que aboga por todo tipo de resolución -a veces espasmódica y con incoherencia-, soy el que carga la presión de superar un legado insuperable. Nadie lo ve, ¿por qué tendría que exponer que todo eso sí genera cierta presión invisible sobre mí? Y NO, no digo que qué miserable vida, que necesito condescendencia. Nada de eso. Pero sí es difícil vivir según lo que creo que es bueno. Nadie lo ve, aunque lo explique y desmenuce. Porque claro, "lo tengo todo" o más que la mayoría, pero ¿saben lo fácil que habría sido no tener idea -al menos en esbozo- de lo que hubiera sido bueno para mí en su momento? ¿Saben la cantidad de decisiones estúpidas han hecho amigos cercanos, el tiempo que han perdido teniendo materialmente lo mismo o más que yo, pero genuinamente un quinto o un decimo de mi moral? Tener comodidad no significa la resolución absoluta a problemas tontos. Antes bien, es perfectamente la fórmula para tenerlos. ¿Saben cuánto me ha costado mantenerme sobre mi carril? Aunque se los pudiera explicar, nunca me entenderían. 

Por todo eso, es tan cansino notar que parece que pude haber sido menos de lo que fui, y estar en el mismo lugar o más adelante signifique lo que signifique eso en lo que estoy ahora. Es cansino notar esfuerzos de otros caer en sinsentido porque nunca tuvieron la facultad de organizarse bien en mente y en actos. Este mundo no premia la moral, pero lo que me parece peor: no castiga la inmoralidad. 

Entonces, ¿por qué el supra interés en la pureza? cuando a alguien le hablas de eso te miran como un payaso cuasi performativo, y lo peor para mí es que parece que sí lo somos. Los que queremos la pureza. 

No soy de los que se resignan fácilmente ante situaciones. Pero sí parece que a nadie más que a mí me importa la pureza en la vida. Bueno... quizá unos pocos. ¿y con eso basta? Tampoco soy un monje. Antes que guerrero, que no creo ser, soy una mini maquinaria, pues aún mi actuar es en buena medida sólo formal como ya he venido diciendo. Antes que abandonar mi actuar, me gustaría encontrar un algo que me siga dando esperanza en que mis visiones del mundo no se irán por la borda, que mis esfuerzos tienen sentido más allá de mí. Que puedo trascender y ser apreciado por todos las pequeñas decisiones que suelo tomar en aras de un orden que aún no conozco, pero al cual estoy a su servicio, y es más grande que yo. 

 

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