En verdad pensé que, de un modo u otro, mi abuela exageraba cuando decía que los educadores eran unos flojos hoy día. En realidad, siempre he pensado que esa exageración es generalizada, pero esa cuestión no es relevante. Creo, sin embargo, que relativo a tanto el aplazamiento del comienzo a clases (que solía ser los primeros días de agosto), y el acortamiento del ciclo escolar en curso (al 5 de junio), si tiene un punto, uno enorme y que fui reacio en aceptar.
Ha habido un cambio enorme respecto a la formación de los estudiantes de la escuela básica. No necesito estar en las aulas para notarlo. Las noticias y las reformas de carácter público me dan cuenta de las intencionalidad con respecto a la dirección del futuro educativo del país, que, ahora, me parece más evidente que nunca, está supeditado al pan y circo moderno.
No sólo ya no se puede reprobar al alumno, porque "frenamos el progreso", y porque en realidad al sistema le pesa más tratar de re educar que en simplemente pagar la cuota de alumnos que han aprobado (sobre el papel). La educación, el pilar más básico sobre el cual no solo la razón, sino el sentido común y las llaves para el ser buen ciudadano, descansan sobre los supuestos firmes cimientos que te brinda la escuela. Debería parecernos vergonzoso la precarización a nivel calidad respecto a la enseñanza a nivel básico. Y no me refiero, por supuesto, a que el problema principal sea que hayan malos y malas maestras, siempre los ha habido. Me refiero a que a nivel estructural, la educación mexicana esta diseñada para, casi casi, ser una cuota a pagar ante un organismo (la SEP) gubernamental y burocrática que mira la enseñanza como quien mira a una lista del mandado, donde puedes poner palomita a lo que ya compraste y probablemente olvidar algún que otro producto. De ese modo, hay una carencia de visión, estrategia, y de diseño pedagógico que permite que las fallas del alumno sean arrastradas hasta quién sabe cuándo, y está, por así decirlo, a su suerte.
Y no podemos decir que exista o que esto esté alineado con la premisa del "alumno autodidacta", pues ni chances (ni picha, ni cacha, ni deja batear) dan de que el alumno proponga una hiper-especialización temprana en los temas y/o aptitudes en los cuales sobresalga. Hay un molde básico, hay unos datos que más que conocimiento son información (la diferencia, radica, por supuesto, en que unos los memorizas y otros los somatizas mediante un método y la aplicación ejecutiva) y hay evaluaciones donde el alumno tiene que regurgitar los mismos, para satisfacer el ojo inquisidor que lo mira como uno más.
En ese contexto, en el de una educación sin visión (por lo menos la ENP tenía el ideal positivista), maestros que, aunque tengan vocación, no pueden detenerse a señalar al alumno que por X o Y tenga fallas, y que está supeditado a la agenda política de un país que valora más el ocio que la ciencia, y el balón que el libro. Y así como las Armys dicen que el problema no es BTS, sino el sistema que los emplea como el circo, asimismo el problema no puede ser cien porciento del fútbol como deporte, el problema es el fútbol como institución. Este mundial fue manufacturado por las fuerzas del PRI, quienes deseaban prolongar su mandato hasta estos días y empeñar al país por la super copa del mundo, pero Claudia ha llegado a regular esas turbulentas aguas (eso no le quita la tiránica, pero digamos que prolongó la agonía).
Con todo lo anterior, podemos ver que "el calor" y "el fútbol" son la punta de lanza que les depara a los chiquillos de entre 6 y 12 años, indirectamente es lo que les dice el gobierno que importa, ¡pues claro!, ni modo que importase tratar de forjar una educación pulcra y con valores, o una visión crítica para el ciudadano mexicano, ¡no!, lo que importa es que miren más televisor, que se empapen de la fiesta mundialista de manera acrítica, y que disfruten ¡al carajo con las clases!, ni que el mundo laboral, empresarial y adulto se tratara de las aptitudes y competencias...
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