Hace unos cuantos eones nos conocimos,
en ese entonces, virábamos entre
la oscuridad sideral: oro y cobre,
neón y silencio, amanecíamos
entre esos colores, reventando el rayo,
a la furia primigenia, danzando
entre nebulosas, y de soslayo
piedras cósmicas, nos iban erosionando
¿Cómo vas a decir que no te acuerdas?
que el tiempo te robó los recuerdos,
que ya no sabes caminar sobre estrellas,
que tus pies solo pisan hombres muertos,
si entre planetas nos escondíamos,
si incluso inventamos la palabra,
si entre el caos me dijiste: tu labra
el castillo eterno en el que habitamos.
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