Como si de reflejos se tratara,
del más preciso, iconoclasta y
macabro espejo, la realidad para
y la dejas condensar, dices que mi
mundo es inmediato, dices que un libro
es una llave, la puerta o salida,
dices que muchas cosas no calibro,
que mis palabras carecen de vida
escondes un corazón de oro, el
mercurio, la tácita tormenta, la
intempestiva voz del mañana, la
coraza se cae y nada queda, el
discurso se rompe, ¿qué será?
de mí, por supuesto, pues estos versos
los canté al espejo, me vi, perversos
sonidos que mi mente me cantará.
[por siempre]
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